Seleccionar el fluido de transferencia de calor (HTF) adecuado requiere equilibrar múltiples factores técnicos y operativos para lograr un rendimiento fiable, seguridad y rentabilidad. Si bien la decisión puede parecer compleja, centrarse en algunos criterios fundamentales puede simplificar el proceso de evaluación.
La temperatura como guía principal
El rango de temperatura de funcionamiento de su sistema es el filtro más crítico. En función de esto, los fluidos generalmente se dividen en dos categorías principales:
• Aplicaciones de alta temperatura (>175 °C / 350 °F): Para estas condiciones exigentes, se recomiendan fluidos orgánicos sintéticos o fluidos a base de silicona. Mantienen la estabilidad térmica hasta aproximadamente 400 °C (750 °F), presentan una baja presión de vapor en comparación con los sistemas de vapor y ofrecen un rendimiento fiable en un amplio rango de temperaturas, lo que garantiza tanto la integridad a altas temperaturas como la capacidad de bombeo a bajas temperaturas.
• Aplicaciones a temperaturas moderadas/bajas o con protección contra la congelación (≤175 °C / 350 °F): Las mezclas de glicol y agua con inhibidores suelen ser la solución preferida. Estos fluidos proporcionan una transferencia de calor eficaz, además de protección contra la congelación, lo que los hace adecuados para sistemas expuestos a ambientes fríos.
Selección de fluidos a base de glicol: etileno frente a propileno
Si un fluido a base de glicol se ajusta a sus necesidades térmicas, la siguiente decisión implica el tipo de glicol base:
• Fluidos a base de etilenglicol (EG):Suelen preferirse por su menor viscosidad, que mejora la eficiencia de la transferencia de calor y reduce el consumo de energía de bombeo. Representan una opción rentable y de alto rendimiento para muchos sistemas industriales de circuito cerrado.
• Fluidos a base de propilenglicol (PG):Se seleccionan cuando la menor toxicidad es una prioridad. Los fluidos PG se especifican comúnmente en aplicaciones con posible proximidad a procesamiento de alimentos, agua potable o en entornos donde la fuga de fluidos representa un riesgo para la seguridad o el medio ambiente.
Más allá de la temperatura: factores de selección adicionales
Si bien la temperatura y el tipo de fluido constituyen un buen punto de partida, una evaluación integral también debe considerar:
• Estabilidad térmica y vida útil prevista del fluido.
• Bombeabilidad y comportamiento de la viscosidad en todo el rango de operación.
• Compatibilidad de los materiales con los componentes del sistema.
• Requisitos de seguridad, medioambientales y normativos.
• Coste total de propiedad, incluidos los intervalos de mantenimiento y cambio de fluidos.
Un enfoque metódico para la selección del fluido caloportador, que comience con los requisitos de temperatura y las limitaciones específicas de la aplicación, garantiza que el fluido elegido contribuya a la eficiencia, la seguridad y la economía operativa del sistema a largo plazo.
Fecha de publicación: 11 de febrero de 2026




